El día que comenzó todo

Todo tiene un inicio, por muy pequeño que sea.

POR NATHALIA REYES – 4 DE SEPTIEMBRE DE 2026 – CRÓNICA

Rack iluminado con 2 sudaderas visibles de color negro, beige y rojo
Rack iluminado con 2 sudaderas negras con estampado en beige y rojo.

La noche del 22 de diciembre de 2023, a las ocho en punto, el ambiente en el local número doce de la Plaza Oaxaca, en la ciudad de Oaxaca de Juárez, comenzó a tornarse de expectativa. Del segundo piso bajó Mayela González, fundadora y dueña de Albedrío. Se presentó con una camisa de franela oversize de tonos grisáceos, jeans rasgados de corte holgado, botas militares de suela gruesa y complementos como gargantillas de cuero y cadenas plateadas. Sonreía mientras los invitados sostenían sus teléfonos para guardar el momento. Después de meses de trabajo, la marca estaba a punto de abrir sus puertas al público.

El espacio principal estaba iluminado con luz baja y tenue, lo que ayudaba a crear una atmósfera íntima durante la noche. A los lados había dos racks con prendas en colores negro, rojo, blanco y gris, entre sudaderas, pantalones, blusas y algunas piezas tejidas. En el centro, una mesa reunía pastel y refrigerios. 

De fondo sonaba rock alternativo de los años ochenta y noventa. Entre todas las prendas, una sudadera llamaba especialmente la atención por la imagen en la espalda de unos labios rojos abiertos sosteniendo un cigarro encendido. Algunos hilos sueltos y percheros acomodados sobre una silla al fondo dejaban ver pequeñas señales del trabajo previo a la apertura.


Mayela permanecía cerca de la mesa central. Antes del brindis, agradeció a los presentes por estar en un momento tan importante y especial. Explicó que Albedrío había nacido con la intención de que las personas pudieran vivir esa libertad a través de lo que usan y que abrir el proyecto al público representaba para ella una nueva etapa de aprendizaje. 

Después del brindis y de partir el pastel, todos comenzaron a  acercarse hacia los racks para observar las prendas, tomar fotografías, grabar videos y realizar las primeras compras. La inauguración dejó de sentirse solamente como una reunión entre amigos y familiares y comenzó a funcionar como una tienda abierta al público.

Albedrío había nacido con la intención de que las personas pudieran vivir esa libertad a través de lo que usan y que abrir el proyecto al público representaba para ella una nueva etapa de aprendizaje – Mayela González

La idea de Albedrío había comenzado a tomar forma desde mediados de 2022, cuando Mayela ya sabía que quería estudiar diseño de modas y buscaba una manera de empezar a acercarse a ese mundo. La apertura del local marcó su primer punto de venta físico y uno de los pasos más importantes del proyecto hasta ese momento. 

Al final de la noche, el sonido de las conversaciones comenzó a bajar poco a poco y los papás de Mayela agradecieron a quienes habían asistido. Al mismo tiempo, varias personas salieron con bolsas de Albedrío en las manos y el local ya no se veía exactamente igual que al inicio. El pastel estaba partido, las prendas habían cambiado de lugar y la frase que acompañaba a la marca, “Live the albedrío”, comenzaba a tomar sentido fuera de la idea original de su creadora.


Fotografía: Nathalia Reyes. Archivo personal.

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